
Perdona si te asusté. Si entré así de repente, descolocando tus mapas del mundo. Tus auroras. Tus botas rojas. No me conoces, es cierto, pero yo te reconozco. Sé que te gusta perderte entre el murmullo de los lugares vacíos y las calles sin farolas. Sé que prefieres gritar en minúsculas y despedirte con puntos suspensivos. Que te ríes de los momentos serios y llevas calcetines de colores. Que te atrae hablar con extraños. Y todas las noches te duermes con un pijama distinto. Sé que te sientes como la rama sin rumbo en la corriente. Te compensaré la impertinencia de haberte interrumpido. Pero no con perdices ni aviones a punto de despegar. Ni con cromatismos de otro siglo. Te compensaré queriéndote en ese enchufe con que enciendes la luz. También cuando no queden bombillas. En cada nota de tu risa. En cada frase de tu pelo. No me conoces, es cierto, no me conoces por ahora.
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ResponderEliminarCual todos mis amantes
ResponderEliminarperdidos por mis artes,
esta vez yo, Selena,
la misma "Destello de Argenta",
miro mi tostada,
(¡hora es del desayuno!)
pensando atontada
si acaso esta hija de poetisa eolia
no estará gastándome una broma
con palabras que no se entienden
y conceptos que me pierden...
Por eso, queridísima, te respondo
con mis labios en los tuyos,
para que tu boca sabiamente ocupada
las palabras falsas callen,
mi mente de sus culpas se acalle
y una rosa negra se resbale
de mis dedos...
...a los tuyos
Selena